Robo de arte

Al final, la operación policial la realizaron tres cuerpos distintos. El mando operativo recayó en el Kripos noruego de 1994, que era el interesado directo en el robo del cuadro. Se concedió también presencia a la Politi de ese mismo país de 1892. Por último, el Ministerio de Seguridad de la Federación Terralunar recibió la función de prestar apoyo tecnológico. Al fin y al cabo, las fuerzas policiales de los siglos XIX y XX podían ser muy buenas en lo suyo, pero no sabían mucho sobre viajes en el tiempo.

Perdón, sobre dispositivos de cronomovilidad.

Los dos enlaces con el Instituto de Estudios de Cronomovilidad –que era quien proporcionaba la tecnología– habían sido muy puntillosos con ese tema. Parece ser que dentro del IEC era un anatema hablar de “viaje en el tiempo” y que su directora, la doctora Saadi, caía con furia visigoda encima de cualquiera que osara emplear una expresión tan anticientífica.

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