El mayor anhelo

La boda fue un éxito. ¡No todos los días se casa un rey! Y, sobre todo, ¡no todos los días se casa enamorado! ¡Qué historia de amor, qué historia! Desde el más poderoso duque de la Corte hasta la última modistilla de Lavapiés lo comentaban: seis años habían estado prometidos don Alfonso y su prima. Luego, cuando don Alfonso se había convertido en Alfonso XII, la cuestión del matrimonio se había vuelto primordial. Le habían intentado convencer de que dejara a Merceditas y se casara con alguien más conveniente, con alguna princesa europea. Pero él se había mantenido firme y al final… ¡hala! Casorio real.

Sí, todo Madrid estaba contento. Y el que más, el padre de la novia.

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